Infinitivo pessoal «infinitivo personal» en español

Infinitivo pessoal o «infinitivo personal» en español

Ma Eugenia Mangialavori

1. Introducción

En esta breve nota prestamos atención a una construcción gramatical que puede resultar problemática en la adquisición y aprendizaje del español para luso-parlantes (como lengua prevalente o L1). Pensamos, en particular, en hablantes brasileños que frecuentan las aulas de nuestras instituciones universitarias y que necesitan adquirir un nivel aceptable de español para poder desenvolverse en sus estudios, tanto sea grado como de posgrado.

La construcción a la que aludimos es la del llamado infinitivo pessoal (‘infinitivo personal’ en español). Esta forma revela particularidades puntuales de la gramática del portugués que pueden tender a transferirse y hace así más complejo el proceso de enseñanza/comprensión de la gramática española.

El punto de interés está dado en cuanto a cómo y en qué medida esta estructuración gramatical se diferencia de la correspondiente en la gramática del español.[1]

1.2. Enfoque

La enseñanza/aprendizaje de una segunda lengua—en nuestro caso, el español—se sostiene, en gran medida, en lo que aporta una perspectiva teórica. Un caso importante, especialmente a fines de manejo de errores, es la visión contrastiva/comparativa. La relevancia de esta perspectiva es visible sobre todo cuando se trata de abordar casos puntuales.  Es, además, necesario tener en cuenta que el alumno de una segunda lengua se aproxima a ésta con un bagaje previo, en gran medida determinado por las estructuras que lleva sistematizadas en su propia lengua. En consecuencia, y en la medida de lo posible, el conocimiento por parte del docente de las semejanzas y diferencias entre ambas lenguas afectadas—el español y la propia del aprendiz (portugués, en lo que estamos tratando)—favorecerá ampliamente el desarrollo de las clases de ELE, en tanto el enseñante estará en condiciones de explicar contrastes y particularidades del español en relación a la L1 del alumno.

Fundamentalmente, este tipo de conocimiento abre una vía clave en el problema que supone la predicción y la explicación de errores; esto es, en la posibilidad de que el docente pueda resolver de manera sencilla ciertas dificultades esperables en el proceso de aprendizaje del español, y así pueda proporcionar al alumno explicaciones más eficientes y claras. Para ello, se supone que deben estar expuestos y ser claramente identificables los aspectos gramaticales de la lengua propia (materna o L1) del alumno como base indispensable para una clara exposición de los aspectos de la gramática extranjera o L2 que lo preocupa, y así contribuir a un proceso de aprendizaje más accesible y justificado.

En lo que sigue, hacemos una presentación general de las construcciones con infinitivo personal e impersonal para luego detenernos en el SE infinitivo personal, el punto central de este trabajo. A los fines de exponer el fenómeno básico, nos concentraremos en las formas que ocupan la posición de completiva transitiva en la estructura de la sintaxis oracional.

1.  Infinitivo personal en portugués

Proponemos comenzar por revisar—en muy grandes términos—qué entendemos por infinitivo.

Las descripciones, definiciones y explicaciones acerca del infinitivo abundan en las gramáticas, tanto las tradicionales como las más recientes. En términos más informales, más prácticos, podríamos decir que el infinitivo se caracteriza por ser una variante del verbo sin expresión explícita (morfofonológica) de rasgos de tiempo, aspecto ni persona. En todo caso, la recuperación de un participante (el referente de un argumento) morfosintácticamente y fonológicamente no explicitado en la acción puede, o bien definirse en el contexto más general (ya sea gramatical, extragramatical, o extralingüístico) en el que aparecen, o bien quedar in- o sub-específicada. De hecho, uno de los usos frecuentes de esta forma tiene que ver con las expresiones genéricas, sin referencia a un ente o entidad definido o identificable.

  • Te propongo [salir temprano].
  1. Es oportuno [salir temprano].

En ambos casos de (1), el infinitivo salir no comporta marca manifiesta de tiempo, número ni persona. Luego, no hay forma explícita—gramaticalmente—que exprese quién es o quiénes son los que van a salir. Sin embargo, en (1)a la referencia—cuál es el participante involucrado—puede recuperarse a partir de una marca deíctica: aquélla que supone la primera persona indicada por te. En consecuencia, el sujeto de salir puede ser interpretado como segunda persona singular, o, alternativamente, como primera persona plural (plural inclusivo).  No es así en el caso (1)b que, por el contrario, no permite una referencia gramatical precisa dada la falta de marcas, por caso, morfosintácticas, que orienten la interpretación y la recuperación del referente—esto es, quién(es) saldrá(n) temprano—.

No obstante, lo interesante es que, en portugués, y a diferencia del español, el hablante nativo dispone de dos tipos de infinitivo. La relevancia de este fenómeno es tal que los estudios gramaticales de referencia—incluso los más básicos, incluyendo a las gramáticas y propuestas informales online—dan extensiva cuenta de ello. La opción entre infinitivo impessoal y pessoal marca una alternativa morfoflexiva sin paralelo en español y, por ende, un patrón morfogramatical que, desde la perspectiva ELE, debemos tener en cuenta. En síntesis, el problema que nos ocupa es que, en determinadas instancias, el hablante de portugués recurrirá a estructuras no disponibles en el español.  Puntualmente, las formas infinitivas con marcas de persona y número. Esto ocurre independientemente de que del sujeto esté expreso en la oración, o bien cuando el referente del sujeto es diferente del de la oración principal. Se trata de una forma verbal que, en contraste, en español no tiene marcaje diferenciado, sensible al referente. Estamos así ante diferencias importantes determinadas por las herramientas morfosintácticas disponibles en una lengua y (no) en otra. De forma similar a otras lenguas, pero diferente a varias otras lenguas romances, en español la flexión del infinitivo es homogénea, invariable, neutra, sin posibilidad de realización evidente en la morfología.

A su vez y en correlación con lo expuesto, otro punto de no menor importancia es el siguiente: en ciertos contextos, el hablante de portugués tiene una opción a utilizar el infinitivo cuando éste lleva un referente (sujeto) diferente de el del verbo principal. La norma en español es opuesta, en tanto estas condiciones determinan la realización del predicado en forma de cláusulas EN LAS QUE el infinitivo debe ser sustituido por una subordinada completiva introducida normalmente por pronombres como qué o si, como se ve en (2)

  • Pienso /creo/considero … que no vino/vendrá.
  1. Pienso /creo/considero no venir.

En las españolas de (2), el sujeto de la oración principal es identificable como una primera persona singular (realizada por el pronombre ‘yo’, de acuerdo con la morfología flexiva del verbo). Sorpresivamente, esto también sucede en (b). ¿Por qué sucede esto? Simplemente porque, a falta de marca precisa, hay una recuperación del sujeto anclada en la última referencia gramatical disponible. Y ésa es, aquí, la primera persona manifestada por el verbo de la cláusula principal (pienso). En ambos casos (a-b) tenemos, como complemento del verbo, una construcción subordinada completiva. Ahora, si i analizamos las formas expuestas en (3), equivalentes en portugués a las de (2), aparece el problema que nos interesa destacar, esto es, el hecho de que en (3II), la completiva adopta el infinitivo, aun cuando el referente (sujeto) no coincide con el referente del sujeto de la cláusula principal. Gracias a los recursos morfosintácticos disponibles para un lusohablante, la primera persona singular en la principal puede discernir del referente del sujeto de infinitivo en la subordinada, marcado por persona y número. Lo que importa aquí es que, en consecuencia, es altamente esperable que, en un contexto similar, un aprendiente de español con L1 portugués probablemente tienda a buscar una fórmula infinitiva marcada con rasgo de persona y número. El problema es que se trata, como se sabe, de una combinación no disponible en nuestra lengua.

La pregunta siguiente será: ¿en qué contexto el español habilita la construcción de Infinitivo?

Para dar lugar a la respuesta, es importante mantener el foco en referencia tanto al sujeto de la cláusula principal, como de la subordinada. Como anticipábamos, en español, lo regular es el marcado de una diferencia entre sujeto con mismo referente que la cláusula principal, y sujeto con distinto referente—otro referente (participante) en la cláusula incrustada. En el primer caso (sujeto correferente) se espera un infinitivo en subordinación (e.g., YOquiero YOsalir). En el otro caso (sujeto no correferente) se establece por lo general una construcción con verbo témporoaspectualmente flexionado, combinado con un encabezador como que o si (YOquiero que ÉLsalga).[2] Es decir, las opciones no contemplan la tercera opción disponible en portugués (i.e., el infinitivo flexionado)

  • Lamento não teres vindo.                  portugués
  1. Lamento você não ter vindo.
  • *Lamento no haber-vos venido.         español
  1. Lamento no haber venido.

En la práctica, una herramienta que puede ser simple e indicada para estos casos es la conversión de estructuras: el pasaje portugués/español, siempre que se lo acompañe de la consiguiente reflexión al respecto. De esta forma, logramos trabajar en el marco de la selección estructural y queda explicitada la correspondencia entre las dos lenguas.

2.  Infinitivo impessoal (infinitivo impersonal)

El infinitivo impessoal (impersonal) es invariable, en el sentido de que aparece en una forma morfológicamente idéntica en todas sus ocurrencias. Esta variante no está relacionada morfológicamente con un sujeto gramatical explícito o, en términos de referencia semántica, con un participante específico en el evento. Veamos algunos ejemplos:

  • É obrigatório lavar as mãos.                            portugués

Es obligatorio lavar(se) las manos.                     español[3]

  • Claro que é obrigatório colocar a máscara.

Claro que es obligatorio colocarse el barbijo.

  1. É preciso e é obrigatório se colocar no lugar do cliente.

Es necesario poner(se) en el lugar del cliente.

  1. Mascara: ANTES DE COLOCAR É OBRIGATÓRIO HIGIENIZAR AS MÃOS.

Barbijo: antes de colocar(lo) es obligatorio higienizar(se) las manos.

  1. Também é obrigatório colocar se tem cônjuge ou companheiro.

También es obligatorio poner si (se) tiene cónyuge o compañero.

En términos generales, surgen, incluso a nivel intuitivo, algunas cuestiones. Una es que estos infinitivos, los llamados en la gramática del portugués ‘impersonales’ son en cierta forma idénticos a los del español (sin rasgos explícitos de persona, tiempo ni aspecto). Ambos aparecen en estructuras semántica y sintácticamente similares. En construcciones con otras características—especialmente relacionadas con la semántica léxico-construccional del verbo principal—la recuperación del referente es posible, pero estrictamente limitada a una interpretación relativa al sujeto de la cláusula principal. En este sentido, quizás el comportamiento del portugués en una mirada contrastiva con el español no parezca sorprendente. El punto importante surgirá, no obstante, en el paralelo crosslingüístico cuando se lo compara con el infinitivo personal.  En este sentido, el portugués abriría la siguiente opción:

  • É importante lavar as mãos para combater o Coronavírus.                                                                                                          portugués
  •    Es importante lavar las manos para combatir el Coronavirus.                                                                                                  español
  1. É importante lavarmos as mãos para combater o Coronavírus.                                                                                                 portugués

Es importante lavar-nos las manos para combatir el Coronavirus.                                                                              español (traducción literal)

‘Es importante [que nos lavemos las manos para combatir el Coronavirus’.

El infinitivo no flexionado también aparece como sujeto de una construcción—en muchos casos, atributivas (formadas con verbo ser, parecer, resultar con adjetivo)—descripción de una propiedad o característica—, disposicionales—disposición del referente a cierto comportamiento o característica—, o bien evidenciales—donde el dominio interpretativo está, en algún sentido, limitado, en tanto el hablante divide el dominio de posibles interpretaciones de acuerdo a sus expectativas, creencias o presuposiciones.[4] En efecto, esta construcción es muy frecuente y son numerosos los ejemplos, como vemos abajo.

  • Errar é humano.
  1. Higienizar é uma questão de saúde.
  2. Lavar é um problema em muitos lares.
  3. O veículo é necessário se andar é um problema

En estos casos, el paralelo con la gramática española es también prácticamente transparente, como lo es con muchas lenguas romances. No parecería esconder, al menos desde la perspectiva de la predicción basada en el contraste o comparación entre lenguas, una fuente de errores tan probables en español como sí lo eran ejemplos anteriores, como (7)b.

Con esta base como referencia—la descripción de la opción infinitival más afín a lo visto en otras gramáticas romances, comenzando por la española, pasamos a la opción que realmente nos preocupa y que es de central importancia en la enseñanza/aprendizaje de ELE para aprendientes con L1 romances.

3.  Infinitivo pessoal

Esta forma, tan particular de la gramática portuguesa—y tan diferente al español—se caracteriza por involucrar, semánticamente, un sujeto específico o identificable. Un punto clave es que éste tiene realización explícita en la morfosintaxis. En términos básicos, se forma combinando el infinitivo base con morfemas (generalmente enclíticos) con rasgos de persona y número, ilustrados en (5). El segundo punto capital es que la presencia de esta herramienta construccional morfo-sintáctica le permite al hablante de portugués la expresión de un sujeto específico, no sólo no impersonal sino también diferente al del sujeto de la cláusula principal.

 

  • incrementos morfofonológicamente explícitos

-es (tu)                                                           2da persona singular

-mos (nós)                                                     1ra persona plural

-des (vós)                                                       2da persona plural[5]

-em (eles, elas, vocês)                                     3ra persona singular

El punto capital es que, como anticipábamos, este incremento supone una recuperabilidad del referente muy específica, sobre todo en contraste con la forma disponible en español, que hemos visto arriba (sección anterior).  Las formas resultantes se podrían resumir de la siguiente manera, proveyendo un ejemplo de cada conjugación:

 

(10) ir comer falar
Eu Ir Comer Falar
Tu Ires Comeres Falares
ele/ela/você Ir Comer Falar
nós Irmos Comermos Falarmos
vós Irdes Comerdes Falardes
eles/elas/vocês irem comerem falarem

Se indica también en las gramáticas, como regla general, que en muchos verbos regulares, el paradigma es fonológicamente idéntico al futuro simple del subjuntivo.

Ciertos detalles morfofonológicos pueden llamar la atención o resultar confusos, como el hecho de que la 1a y la 3ra persona singular presenten formas fonológicamente similares.[6] No obstante, lo mismo sucede, por caso, en el subjuntivo en español mismo (e.g., que yo comiera/que él comiera).

Esto es, podemos notar que la primera y tercera persona del singular no poseen desinencias fonológicamente visibles, sino que se confunden en la realización morfofonologica no sólo entre ellos sino también con el infinitivo no flexionado. No obstante, esto no quiere decir que no cuenten con una marca personal; sino sólo que la marca en estos casos sería cerofónica. En otras palabras, una marca que no por quedar sin realización fonológica identificable no se deduce que no esté presente. Incluso, su referencia puede recuperarse sin conflictos mayores en la secuencia oracional.

Así, lo relevante de la gramática del portugués es que dispone de una herramienta completamente válida y gramatical para lograr el marcado a través de un morfema—ya sea fonológicamente explícito, ya sea cero (fonológicamente nulo). Esto determina, en consecuencia, la posibilidad de lograr, dentro del infinitivo, la realización de un referente distinto de aquél marcado por el sujeto del verbo principal. Esta herramienta es incluso más útil y relevante, en tanto también permite la expresión de un referente enfatizado, planteando en al menos dos niveles una situación suficientemente diferente a la que supone un infinitivo no flexionado. En este sentido, en cuanto a las construcciones enfáticas, el problema del uso del infinitivo pessoal destaca, luego, la necesidad de reconocer la relevancia del sujeto correspondiente al infinitivo flexionado incluso en los casos donde esta flexión es fonológicamente cero. Significativamente, esto es independientemente de que contemos o no con un sujeto explícito, como lo sería un pronombre personal inambiguo o con un morfema cero (Ø) con pronombres de 1ª y 2ª persona singular.

Ahora, a los fines prácticos, veamos cómo se usan y por qué deben importarnos a la hora de asistir a un aprendiente de ELE.

4.  ¿Cuándo los hablantes de portugués eligen uno u otro?

Esta pregunta es crucial, como decíamos, tanto a la hora de predecir errores como de poder explicarlos y subsanarlos, de parte del docente ELE.

En estos sentidos, entre muchos otros, saber qué tipo de forma se tenderá a usar en un L1 portugués es importante y en cierta medida, complejo, en tanto que para un hablante nativo español—o de muchas otras lenguas—puede resultar confuso. De hecho, los gramáticos y lingüísticas aún al día de hoy no han llegado a un consenso a la hora de resolver la cuestión de cómo se regula el uso del infinitivo pessoal. En virtud de esto, pasaremos a ofrecer una serie de situaciones donde los problemas—desde la perspectiva de la comparación o contraste con el español—resultan esperables y, también, fáciles de predecir y explicar.

5.   Consideraciones finales

Si pensamos en gramáticas tradicionales de referencia, podemos notar tanto puntos en común como claras disidencias.

De acuerdo con Said Ali (1908), y tomando como ilustración ejemplos de Camões, el uso del infinitivo flexionado o infinitivo pessoal es esperable cuando el hablante desea enfatizar o hacer discursivamente prominente el (referente del) sujeto de la construcción infinitiva. También es natural el empleo de la forma flexionada para desambiguar la referencia del sujeto. Consideremos, como ejemplo, la construcción siguiente:

  • Não te espantes de a Baccho   nos   teus        Reinos receber-es.

no  te espantes  de a Baco     em         tuyos     reinos   recibir.INF.2sg

‘No temas recibir a Baco en TUS reinos’                   énfasis

Para Maurer (1968), por otra parte, lo que falta en reglas propuestas por las gramáticas tradicionales más visitadas, como la de Barbosa, es una clara diferenciación no sólo de las situaciones en las que se elige la forma personal vs. la forma impersonal, sino también de los muchos contextos en los que ambas formas se superponen—esto es, alternan, a veces trivialmente, a veces de manera no trivial.

En su segundo trabajo al respecto, Said Ali (1931) ofrece una lista de casos en los cuales el uso de la forma sin flexión o de la forma flexionada se explican a partir de tres puntos, que podemos resumir de la siguiente manera.

  • En términos del verbo principal o subordinante (verbos de percepción, declarativos, de presentación/exhibición, verbos de pensamiento, verbos causativos, etc.)
  • En términos del tipo de cláusula con la cual la construcción infinitiva se articula (interrogativas, exclamativas, etc.)
  • En términos de la intención del hablante (irritación, vergüenza, temor, esperanza, coerción).

No obstante, tales reglas resultan poco claras y, en cierta forma, estipulativas—sin contar con que la clasificación de los verbos ya supone un problema no aclarado: ¿qué se considera un verbo de exhibición? De hecho, Maurer (1968), quien considera al primer trabajo de Said Ali (1908) una exposición brillante y racional del problema del infinitivo flexionado o pessoal, deja de lado este segundo intento (1931) en la medida en que el enfoque se limita a reglas incompletas y dispersas acerca de la distribución de los distintos infinitivos y las instancias que motivan su uso.

Otro gramático que ha sugerido una representación de (los usos de) el infinitivo no flexionado y el flexionado es Almeida (1965). En su estudio apunta a caracterizar los usos, introduciendo reglas, reconociendo que las reglas propuestas por sus predecesores no logran dar cuenta de una parte significativa de los ejemplos y usos y que, inclusive, muchas veces las pautas se contradicen.

En consecuencia, Almeida (1965) elabora sus propias reglas, distribuidas en cinco grupos:

  • Frases verbales compuestas
  • Construcciones homologables a las construcciones de infinitivo latinas
  • Construcciones infinitivas precedidas por una preposición seleccionada por el verbo, sustantivos o adjetivos,
  • Distancia entre el infinitivo y el verbo principal
  • Interrogación y exclamación.

Como vemos, entonces, hay puntos en común tanto como diferencias en los intentos de los gramáticos por describir, identificar y limitar el fenómeno, lo que habla de su complejidad y la imposibilidad de abarcarlo extensiva y detalladamente en contextos como éste.

En contraste, y para finalizar, hay no obstante propuestas claras y bastante acertadas de cara a la empiria que podemos tener en cuenta. Un caso es el de Maurer.

En resumen, podemos decir que las reglas de uso del infinitivo pessoal vs. el no flexionado se resumen en tres reglas esenciales:

  • El infinitivo no flexionado aparece cuando no hay sujeto identificable o recuperable a partir del contexto—sea gramatical, sea lingüístico, o incluso extralingüístico. En otras palabras, cuando la eventualidad descripta no supone referencia a un sujeto específico, o a ningún sujeto en particular.
  • El infinitivo pessoal se usa cuando hay un sujeto identificable o recuperable, independientemente de que se trate del mismo sujeto que el correspondiente al verbo principal.
  • Cuando el sujeto del infinitivo y el del verbo principal se correlacionan, la alternancia es trivial—cabe el uso de cualquiera de las dos formas: la flexionada y la no flexionada. Las preferencias por uno u otro son, en gran medida, subjetivas.

[1] Aclaramos que esta presentación es una aproximación con fines puramente prácticos, elaborada en términos muy generales, y fundamentada en lo que hace a la gramática del español en contraste con el portugués.

[2] Podría también darse el subordinante si, de tratarse de una oración dubitativa, caso, por ejemplo, de las interrogativas: ‘Le pregunté si conocía el Museo, quiero saber si […]’

[3] No nos detendremos, de momento, en el análisis de las formas pronominales en lavarse, colocarse, obligatorias en español, no así en portugués, ni en la posición de clítico en el primer caso y libre en el segundo.

[4] Lo cual podría explicar la noción, frecuente en la literatura, de que los hablantes que elicitan estas construcciones implican un contraste, en tanto se asume la posibilidad de alternativas y, en gran medida, la percepción del elicitante.

[5] Considerando que la 2da persona plural vós es raramente usado hoy, especialmente en portugués brasilero, en el texto que sigue nos referiremos a las otras formas consignadas.

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Mangialavori, Ma E. 2021. Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.

Los pronombres átonos del español y del portugués. Perspectiva comparativa

Los pronombres átonos del español y del portugués. Perspectiva comparativa

Claudia Kocak

 

En primer lugar, definiremos y caracterizaremos brevemente a los pronombres personales, para luego hacer lo mismo con los pronombres átonos y realizar algunas observaciones sobre su origen histórico, relacionado con el latín; causa por la cual están hoy presentes en muchas lenguas romances. En una segunda parte, realizaremos una sistematización en el español y en el portugués actual, y nos referiremos a las diferencias en la posición de estos pronombres con respecto al verbo. Esta última es una particularidad a tener en cuenta en la enseñanza de español como lengua extranjera, sobre todo para los aprendientes que tienen al portugués como lengua materna, y nos referiremos a ello en el último apartado.

 

  1. Los pronombres personales

Los pronombres personales pueden ser considerados como pertenecientes a la clase de los sustantivos[1], ya que desempeñan funciones sintácticas similares a estos, como se ejemplifica a continuación:

  1. Ella [mi hija / la niña] regresa esta tarde.

Ella = pronombre personal, 3era persona, femenino, singular, con función sujeto.

  1. [Los] miré bien.

Los = pronombre personal, 3era persona, masculino, plural, con función objeto directo.

Sin embargo, existen al menos dos diferencias notables entre sustantivos y pronombres. Los pronombres, como se observa en los ejemplos, pueden poseer rasgos morfológicos de número y género (como los sustantivos) pero también poseen el rasgo de persona, lo cual los diferencia de los sustantivos. Otra distinción es que los pronombres no poseen un significado constante, sino que éste es ocasional. Es decir, un pronombre por sí mismo está vacío de significado, y lo adquiere en función de las circunstancias o el contexto de uso. De esta manera, se manifiesta la relación de referencia entre un pronombre y un sustantivo mencionado en la misma oración o en el mismo texto (donde la correferencia convencionalmente se indica con un subíndice), o bien, entre el pronombre y una persona u objeto pertenecientes al contexto comunicativo, casos que ejemplificamos a continuación:

  1. ¿Ya se lo sellaste?

 

  1. Sofíai nos trajo un enorme y muy hermoso retrato de [sí misma]i.
  2. Sofíai nos trajo un enorme y muy hermoso retrato de ellai/j.

En 3., “se” y “lo” remiten a una persona y a un objeto respectivamente, y sus significados se recuperan en el contexto de uso de dicho enunciado.  En 4.a., la correferencia remite a la relación entre la expresión pronominal “sí misma” y el sustantivo propio “Sofía” que se encuentra en la misma oración y permite recuperar la referencia del pronombre. Sin embargo, notamos que en 4.b., puede interpretarse como referencia tanto conjunta como disjunta la de “Sofía” y “ella”, porque el uso del pronombre personal tónico en lugar de la expresión pronominal “sí misma” produce ambigüedad en la interpretación.

 

I.i. Los pronombres átonos

Existe una subclase entre los pronombres personales, y es la que llamamos pronombres átonos[2] (también llamados clíticos en algunas gramáticas). El hecho de que estos pronombres no posean acento se debe a que siempre se encuentran en el entorno sintáctico del verbo, antepuestos (proclíticos) o pospuestos (enclíticos), y se apoyan en éste para su pronunciación. Por lo tanto, los pronombres átonos no pueden cumplir función sintáctica de sujeto, como los pronombres tónicos, sino que siempre cumplen función de objeto (tanto objeto directo, como objeto indirecto o segundo objeto). A continuación se ejemplifican estos casos:

  1. Lo compré ayer.

Lo = pronombre personal átono, función objeto directo.

 

  1. Le compré un libro de regalo.

Le = pronombre personal átono, función objeto indirecto.

La posición de los clíticos con respecto al verbo es de adyacencia estricta. Lo único que puede aparecer entre ambos es otro pronombre átono, como se advierte en el siguiente ejemplo, donde aparecen pronominalizados ambos objetos (directo e indirecto):

  1. No se lo compré ayer[3].

Observemos que si se altera la adyacencia, cambiando de lugar la negación, el resultado es agramatical (lo cual se indica con *):

  1. * Se lo no compré ayer.
  2. * Se no lo compré ayer.

Por lo dicho anteriormente, los clíticos son ligados, es decir, nunca pueden aparecer aislados, al contrario de las palabras independientes. A continuación se ejemplifica esta característica.

  1. – ¿Quién lo vio?
  • Yo.
  1. – ¿Lo viste?
  • * Lo.

En 9, el pronombre personal tónico es una palabra independiente. En 10, el pronombre átono aislado da un resultado agramatical. Tampoco se puede interrumpir la secuencia de dos pronombres clíticos, como se ejemplifica en 11 a. y b (y como se pudo observar también en 9):

  1. Ayer se lo compré.
  2. * Se ayer lo compré.

Otro fenómeno relacionado con la dependencia de los clíticos, y que refuerza su carácter de afijo verbal, es que desencadenan procesos fonológicos por su capacidad de adjuntarse al verbo. En 12. se ejemplifica la pérdida del sonido /s/ al final de la forma verbal y su transformación en una palabra esdrújula (con una sílaba más) cuando se le adjunta un enclítico:

  1. Vamos.
  2. Vámonos.

 

I.ii. Origen histórico de los pronombres átonos en las lenguas romances

Es conocido el hecho de que el latín dio origen a las diversas lenguas europeas -que llamamos “romances”- por un fenómeno glotopolítico, donde el latín, como lengua del imperio en expansión sobre el continente, se impuso sobre las lenguas de cada pueblo conquistado. Así, el español, el portugués, el francés, el catalán, el rumano, entre otras, tienen una fuerte herencia del latín y un sustrato lingüístico que les da su impronta diferencial.

Los pronombres, en estas lenguas romances, son la única persistencia del sistema de casos latinos. El caso es una categoría gramatical nominal (nominativo, acusativo, genitivo, dativo, etc.) que define funciones gramaticales de sujeto, objeto directo, objeto indirecto, circunstanciales, y que se expresa morfológicamente por medio de desinencias. Este rasgo casual es activo en lenguas más morfologizadas, y en otras, en cambio, prevalece la expresión de las funciones por medio de la sintaxis, como es el caso de las lenguas romances. El español, en particular, conserva marcas casuales solo en los pronombres personales. Como ejemplo, citamos a continuación los pronombres de primera persona: “yo” equivale un nominativo, posición sujeto; “me” equivale a un acusativo, posición objeto directo; “mí” (precedido por preposición) equivale a un dativo, posición objeto indirecto, o a un caso oblicuo, posición circunstancial.

Los pronombres átonos de tercera persona, que derivan del demostrativo “ille” y sus variantes de inflexión, heredan las diferencias entre los casos acusativo (la/las/lo/los) y dativo (le/les):

Pronombres átonos de tercera persona, objeto directo (caso acusativo):

Masculino,

singular

Neutro Femenino, singular Masculino, plural Femenino, plural
Latín ILLUM ILLUD ILLAM ILLOS ILLAS
Español Lo Lo la los las

 

Pronombres átonos de tercera persona, objeto indirecto (caso dativo):

Masculino,

singular

Neutro Femenino, singular Masculino, plural Femenino, plural
Latín ILLI ILLI ILLI ILLIS ILLIS
Español Le Le le Les les

 

Los pronombres átonos de primera y segunda persona derivan del acusativo: ME (latín) > me (español) y TE (latín) > te (español).

A lo largo de la historia, el cambio lingüístico fue dando origen en español a variaciones semánticas y morfológicas en los pronombres átonos, por lo que actualmente ya no tienen que ver estrictamente con la etimología. Así, por ejemplo, se dan los llamados laísmos, loísmos y leísmos en las distintas variantes del español peninsular y americano, suficientemente estudiados en las gramáticas descriptivas, por lo que sólo consignamos un ejemplo:

  1. Les vi ayer.

Aquí se trata de un caso de leísmo, es decir, un uso de “le” dativo en lugar del acusativo “los” o “las”. Es un fenómeno de tipo semántico, ya que el reemplazo proviene del hecho de que con “les” (más allá de cuál sea el caso de este pronombre) se identifica y se hace referencia a persona y no a objeto.

 

  1. Los pronombres átonos en español y en portugués

Los sistemas de clíticos del español y del portugués se pueden resumir comparativamente en el cuadro que sigue[4].

 

Persona Género  / caso Número ESPAÑOL PORTUGUÉS
1era  

Indistinto / acusativo y dativo

Singular me me
Plural nos nos
2da Singular te te
Plural
 

 

 

3era

Femenino / acusativo Singular la a
plural las as
Masculino / acusativo singular lo o
plural los os
Indistinto / dativo singular le lhe
plural les lhes
Indistinto

 

Indistinto se se

 

A simple vista, se advierte la coincidencia en la gramática de estos pronombres. No consignamos la segunda personal plural debido a que, en la variante americana de ambas lenguas, el pronombre correspondiente al español “vosotros” y al portugués “vós” han caído en desuso (por “ustedes” y “vocês” respectivamente) y su sistema de clíticos usuales es el de tercera persona (“Ustedes se callaron”, “Los llamaron a ustedes”, “A ustedes les trajeron un regalo”).

Las características generales de los pronombres, que describimos en el primer apartado de este trabajo, son las mismas para ambas lenguas (función, significado y referencia del pronombre; casos; relación de los pronombres átonos con el verbo, etc.). No obstante, hay diferencias de colocación, que consideramos en el apartado siguiente.

 

II.i. Diferencia de colocación de pronombres átonos en español y portugués.

A pesar de que el español y el portugués son lenguas con un orden oracional relativamente libre, los clíticos en ambas lenguas, en cambio, tienen un ordenamiento muy estructurado. Es lo que en la gramática tradicionalmente se ha llamado “colocación de los clíticos” para sistematizar esas restricciones.

En español:

Las posiciones posibles para los clíticos son proclítica o enclítica, y cuentan con las restricciones que detallaremos a continuación[5].

La tendencia general es que la posición del pronombre es proclítica, excepto cuando se trata de formas no personales del verbo (infinitivo y gerundio) o una forma en modo imperativo, en cuyos casos la colocación del pronombre que depende de ellas es obligatoriamente enclítica “perderte” (infinitivo) “amándote” (gerundio),  “déjame” (imperativo).

 

  1. Con un verbo finito seguido de infinitivo o gerundio, pueden colocarse como proclíticos al verbo finito, o enclíticos al infinitivo o gerundio.

 

  1. Lo quiero esperar.
  2. Quiero esperarlo.

 

  1. Lo está pensando.
  2. Está pensándolo.

 

Nótese que los pronombres se hallan libres cuando son proclíticos, y ligados cuando son enclíticos, y que en caso de ser dos los pronombres átonos, no pueden separarse, como se advierte en la agramaticalidad de 17.b.:

 

  1. Se lo voy a decir gritando.
  2. * Se voy a decirlo gritando.

 

  1. Ciertos verbos psicológicos (como creer, afirmar, negar, lamentar, sentir) y los impersonales (como haber) no admiten esta “subida” del clítico.

 

  1. Lamentó visitarla.

* La lamentó visitar.

 

  1. Hay que pensarlo.

* Lo hay que pensar.

 

  1. Un clítico dativo de un verbo principal impide la subida de los clíticos personales del verbo incrustado, como se ejemplifica a continuación:

 

  1. Me ordenó devolverlo.
  2. * Me lo ordenó devolver.

 

En este ejemplo, el verbo principal es “ordenó”. El clítico dativo relacionado con él es “me”. El verbo incrustado es “devolver”. El clítico relacionado con él, que “sube” en 20. b. es “lo”, dando el resultado agramatical.

 

  1. Cuando un verbo tiene una secuencia de dos clíticos, el orden es rígido: los de segunda persona preceden a los de primera, y estos preceden a los de tercera:

 

  1. Me lo trajo.
  2. *Lo me trajo.

 

  1. Se les perdió.
  2. Se nos perdió.
  3. *Nos/les se perdió.

 

  1. No se pueden secuenciar pronombres acusativos seguidos de dativos, o un no reflexivo seguido de reflexivo[6]:

 

  1. Se lo regalé.
  2. *Lo se regalé.

 

  1. Te me fuiste.
  2. * Me te fuiste.

 

  1. Un pronombre átono no puede correferir con otro del mismo verbo.

 

  1. * Me nos buscó tarde.

En este ejemplo, “me” y “nos” se solapan entre sí en la referencia a la primera persona, por lo cual es agramatical. Esta restricción es similar a la que indica que el clítico necesariamente debe poseer relación con los morfemas de persona del verbo:

  1. * Me

Me = primera persona singular

Saludamos = primera persona plural

 

  1. En los verbos ditransitivos, no es posible cliticizar sólo el argumento acusativo. O son los dos, o es sólo el dativo:

 

  1. Le compré un regalo a María[7].
  2. Se lo compré.
  3. Le compré un regalo.
  4. * Lo compré a María.

 

En portugués:

Las posiciones posibles para los clíticos en esta lengua son proclítica, enclítica o mesoclítica, y cuentan con restricciones al igual que en español. En particular, una diferencia notable entre ambas lenguas es que la enclisis se da también con formas verbales conjugadas (y no sólo en infinitivos y gerundios, como en español).

Antes de avanzar con el análisis, es necesario destacar que en el cambio diacrónico del portugués brasileño, existen dos tendencias generales: la proclisis (por sobre la enclisis y la mesoclisis) y la preferencia por la utilización de pronombres tónicos en lugar de átonos: “Saludei ela” es más frecuente en el habla que “Saludei-a” (acusativo), o “Disse para ele” en lugar de “Disse-lhe” (dativo). Por otro lado, como se observa, en la escritura existe una diferencia notacional con respecto al español, y es que el pronombre átono enclítico aparece separado de la forma verbal de la que depende con el signo gráfico del guion, lo cual refuerza la relación morfológica entre ambos.

Las reglas de colocación de pronombres en portugués brasileño se encuentran detalladas a continuación[8].

  1. En proposición principal comenzada por verbo, el pronombre se encuentra en posición proclítica:

 

  1. Me viu.

Esp. Me vio.

Lo mismo ocurre cuando el verbo es imperativo (a diferencia del portugués peninsular):

  1. Me diga…

Esp. Decime

 

  1. Las proposiciones que contienen un término de negación antes del verbo, como não (no), ninguém (nadie), nenhum (ningún), nada, nunca, jamais (jamás), obligan a la próclisis.

 

  1. Não me viu.

Esp. No me vio.

 

  1. Cuando la proposición principal no es negativa y comienza con sujeto + verbo, se permiten tanto la enclisis como la proclisis, aunque la tendencia es a generalizar esta última:

 

  1. a. Ele disse-me
  2. Ele me disse…

Esp. Él me dijo…

 

  1. En todos los otros tipos de enunciados conteniendo verbos en modos personales, la regla es la proclisis.

 

  1. Onde se escondeu?
  2. * Onde escondeu-se?

Esp. ¿Dónde se escondió?

 

  1. Cuando el pronombre depende de un infinitivo, de un gerundio o de un tiempo compuesto, un uso característico del portugués de Brasil es que el pronombre puede colocarse entre el verbo y la forma no personal. Es decir, el pronombre átono es complemento de la forma no personal del verbo, aunque sea en un tiempo compuesto (como en 31.c.). La ausencia del guion indica que está ligado al infinitivo, gerundio o participio que sigue, y no al verbo que lo antecede. También puede intercalarse otra palabra entre el verbo y el pronombre, como en 32. a. y b.:

 

  1. Queria se afastar

Esp. Quería alejarse

 

  1. Ia se afastando

Esp. Se iba alejando

 

  1. Tinha se afastado.

Esp. Se había alejado

 

  1. Queria agora se afastar

Esp. Quería ahora alejarse

 

  1. Ia pouco a pouco se afastando

Esp. Iba poco a poco alejándose

 

En los verbos compuestos, si no fuera obligatoria la proclisis, el pronombre se coloca después del verbo auxiliar o después del verbo principal:

 

  1. a. Devo esclarecer-lhe o ocorrido
  2. Devo-lhe esclarecer o ocorrido

 

Esp. Debo aclararle lo ocurrido.

Le debo aclarar lo ocurrido.

* Debo le aclarar lo ocurrido.

 

  1. a. Estavam chamando-me pelo alto-falante
  2.    Estavam-me chamando pelo alto-falante.

 

Esp. Estaban llamándome por el altoparlante.

Me estaban llamando por el altoparlante.

*Estaban me llamando por el altoparlante.

 

La mesoclisis se da solamente con verbos en los tiempos futuro-do-presente y futuro-do-pretérito, mediante la interposición del clítico entre la raíz verbal y la desinencia, y siempre que la proclisis no sea obligatoria. El hecho de que esos tiempos verbales ya no sean usuales, hace que tampoco lo sea la mesoclisis, que ha perdido lugar tanto en la lengua oral como en la escrita. A continuación consignamos ejemplos de esta posición pronominal que pueden encontrarse en la literatura[9].

  1. Louvar-te-ei

Esp Te alabaré

 

  1. Louvar-te-ia

Esp Te alabaría

 

 

II.ii. Derivaciones para la enseñanza

El hecho de que tanto el español como el portugués tengan un origen común y ambas lenguas seleccionen el mismo parámetro de existencia de clíticos, parece a simple vista un indicativo de que la producción en la lengua que se aprende debería facilitarse. Sin embargo, la experiencia indica que esto no es así, a pesar de la menor distancia lingüística que existe entre estas lenguas en comparación con otras de origen no romance. En términos de Clouet (2015), “Con el término distancia lingüística nos referimos a la diferencia tipológica entre la primera lengua del alumno y la lengua meta, es decir, al grado de semejanza o divergencia que entre ellas se da. También consideraremos la distancia lingüística como una de las condiciones relacionadas con la transferencia. La proximidad o distancia entre lenguas puede influir sobre el aprendizaje tanto a través de la transferencia positiva como de la negativa (interferencia).”[10]

La transferencia entre español y portugués es máxima en cuanto a la presencia de clíticos, pero el grado de interferencia también es máximo en cuanto a su colocación, sobre todo en los siguientes puntos a los que un docente de ELE debe estar atento. Los ejemplos son datos reales de la interlengua, tomados de producciones lingüísticas y traducciones realizadas por estudiantes de español, hablantes de portugués brasileño[11] como lengua materna.

  1. La tendencia del portugués a usar pronombres tónicos cuando en español se utiliza obligatoriamente pronombre átono (o nulo, como en el caso de 41).

 

  1. * Vi ella na escuela[12].
  2. * Nunca dijiste a mí que ibas venir.
  3. * Podía hacer mal a ella.
  4. Una vez estaba *[ella] pasando la tarde en la escuela.

 

  1. Con imperativo, el español nunca permite un pronombre proclítico, lo cual sí ocurre en portugués.

 

  1. * Le dé un beso a su tía.
  2. * Me espere hasta las vacaciones, filhita.

 

  1. Se tiende a conservar el orden del clítico según su colocación en la lengua materna:

 

  1. Atropelloume una bicicleta.
  2. Conduciume a la casa.
  3. Preguntole o que quería.

 

  1. Ante un grupo de dos formas verbales, una finita y una no finita, el clítico en español nunca ocupa una posición intermedia entre ambos.

 

  1. *Voy te trazer los libros mañana.
  2. * Mama habíanos enseñado a no pedir comida.

 

  1. El objeto indirecto en español rioplatense se reduplica con clítico obligatorio, que tiende a estar ausente en la producción del aprendiente.

 

  1. * Voy a regalar una muñeca a mi sobrina.

 

  1. En algunas ocasiones, los aprendientes adicionan un clítico a algunos verbos que en español no lo llevan.

 

  1. Me recuerdo que ella se quedaba mucha brava con mí.

 

Las interferencias generan una lengua intermedia, a medio camino entre la lengua materna y la lengua meta. Esa lengua intermedia es inestable y se halla en permanente cambio. Ese espacio es el que debe aprovechar el que enseña, comprendiendo por qué se producen las interferencias y entendiendo que se trata de un proceso donde el aprendiente gradualmente abandona las formas propias de su lengua materna para construir las formas propias de la lengua meta. Cuanta menor sea la interferencia, mayor el logro del aprendizaje, por lo tanto, la didáctica debe tener en cuenta este factor.

 

Referencias bibliográficas

Berta, Tibor (2003) Clíticos e infinitivo. Contribución a la historia de la promoción de clíticos en español y portugués: Szeged: Hispánia.

Clouet, R. (2015) “Distancia entre lenguas / culturas y transferencia lingüística / cultural: sus efectos en el proceso de adquisición del inglés como lengua extranjera”, Didáctica. Lengua y Literatura: Madrid: Ediciones Complutense, disponible:https://revistas.ucm.es/index.php/DIDA/article/download/61954/4564456548371/

Gili Gaya, S. (1980) Curso Superior de Sintaxis Española: Barcelona: Vox

Miranda Hidalgo, Benedicta (1994) “La norma de los clíticos en las gramáticas de los siglos XVI y XVII” en Anuario de Estudios Filológicos, vol. 17, págs. 351-368, disponible: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=58826

Soriano Fernández, O. (1999) “El pronombre personal. Formas y distribuciones. Pronombres átonos y tónicos”, en Bosque, I. y V. Demonte, Gramática descriptiva de la Lengua Española, RAE: Madrid: Espasa.

Teyssier, P. (1989) Manual da língua portuguesa (Portugal – Brasil): Lisboa: Coimbra Editora.

Notas:

[1] Según Fernández Soriano, O. (1999) “El pronombre personal. Formas y distribuciones. Pronombres átonos y tónicos”, en Bosque, I. y V. Demonte, Gramática descriptiva de la Lengua Española, RAE: Madrid: Espasa.

[2] “Átono” y “tónico” son términos que hacen referencia a la acentuación y prosodia. Es tónico el pronombre que tiene acento propio y por lo tanto posee independencia morfológica, al contrario de lo que ocurre con los átonos, que necesitan apoyarse en otra palabra; en el caso de los clíticos, se apoyan en la forma verbal.

[3] Obsérvese que el pronombre “le” adquiere la forma “se” cuando se halla en posición anterior a otro clítico.

[4] Sólo se consignan los pronombres usuales en español rioplatense y portugués brasileño.

[5] Siguiendo a Fernández Soriano, O., op. cit., pág. 1262 y ss.

[6] Con “reflexivo” nos referimos a que el verbo manifiesta una acción / situación que recae sobre el mismo sujeto y que el pronombre manifiesta, como se puede observar en el ejemplo de 24.a.

[7] En la variante del español rioplantense, es obligatoria la reduplicación del dativo mediante el clítico.

[8] Siguiendo a Teyssier, P. (1989) Manual da língua portuguesa (Portugal – Brasil): Lisboa: Coimbra Editora, pág. 123 y ss.

[9] La traducción al español es aproximada, porque los tiempos mencionados no tienen equivalencia exacta en español.

[10] Clouet, R. (2015) “Distancia entre lenguas / culturas y transferencia lingüística / cultural: sus efectos en el proceso de adquisición del inglés como lengua extranjera”, Didáctica. Lengua y Literatura: Madrid: Ediciones Complutense. El destacado en itálica es nuestro.

[11] Por tratarse de datos reales es que mantenemos la totalidad de las interferencias (morfológicas, ortográficas y lexicales) de los aprendientes.

[12] La agramaticalidad a la que se hace referencia en todos los datos de 38 a 50  es respecto a la lengua meta.

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Kocak, C. 2021. Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.

Mini glosario de términos y expresiones coloquiales adolescentes

Mini glosario de términos y expresiones coloquiales adolescentes

Silvina L. Palillo

Introducción

En este trabajo brindaremos la descripción de un Mini glosario de términos y expresiones coloquiales adolescentes construido en 2019 por los estudiantes de un segundo año[1] de una escuela secundaria de la localidad de Rosario. Esta propuesta se inscribe en el marco de la materia Lengua y Literatura, que es la materia a nuestro cargo. Consideramos que se trata de una opción metodológica interesante para el abordaje de la gramática en el Nivel Secundario, y que puede ser un aporte al docente de español como L2 como opción metodológica en el nivel del que se ocupe.

Algunas de las cuestiones teóricas que se trabajaron durante el año son las particularidades de las entradas léxicas de los diccionarios; cómo pueden estudiarse las categorías de palabras, la combinatoria sintáctica y morfológica y el significado, a partir de la información brindada en los diccionarios. La propuesta para materializar todo esto fue, justamente, la confección de un pequeño diccionario. A partir de ello, surgió la idea de estudiar las palabras propias del léxico adolescente.

Las fases de este trabajo fueron las siguientes: en primer lugar, los estudiantes propusieron palabras y frases que ellos emplean pero que consideran que las demás generaciones no lo hacemos: eso determinó el hecho de circunscribirnos al cronolecto adolescente. En segundo lugar, se dividieron en pequeños grupos y cada uno tuvo a su cargo la descripción de algunas palabras. Luego, se tipeó todo en un archivo de texto y se lo ordenó alfabéticamente. Por último, se hicieron algunos ajustes en las descripciones realizadas.

El trabajo constituye una muestra del léxico adolescente, por una parte, y de una opción metodológica, por la otra. Por lo tanto, este trabajo queda abierto a futuras ampliaciones. La intención es que cada año se pueda ir enriqueciendo y actualizando, conforme los diferentes grupos vayan haciendo sus aportes y siguiendo el dinamismo natural de la lengua.

Los ítems que aparecen corresponden a diferentes situaciones: así, algunos de ellos corresponden a usos coloquiales del cronolecto adolescente actual; otros, responden a un uso más extendido. En todos los casos, partiremos de la versión presentada por los estudiantes y debajo de cada entrada realizaremos un breve comentario, en el cual contextualizaremos, ejemplificaremos o describiremos cada uno de los términos presentados.

 

Mini glosario de términos y expresiones coloquiales adolescentes

Abreviaturas utilizadas

Adj: adjetivo

Ej: ejemplo

Fem: femenino

Interj: interjección

Intr: verbo intransitivo

Loc. adv: locución adverbial

Loc. verb: locución verbal

Pref: prefijo

Pron. interrog.: pronombre interrogativo

Reg: regular

Sust: sustantivo

Tr: verbo transitivo

U: Usado,a.

Voz ingl: voz inglesa

 

 

  • Ahre

Interj. ah y pref. re[2].

  1. para desmentir lo que se indica en la oración anterior, por ejemplo, en: “estudié mucho para Historia, ahre”, refiere a que en realidad no estudió.
  2. para sacar seriedad a la oración. Ej. Me quiero morir, ahre.

 

Al respecto, señala el Departamento de Investigaciones Lingüísticas y Filológicas de la Academia Argentina de Letras que:

[…] La expresión se construye pospuesta a lo que niega y modifica a todo el resto de la oración en su conjunto. Hoy, en lugar de “Odio la sopa”, Mafalda podría decir “Amo la sopa, ah re”. Significa que no la ama, sino lo contrario. Es frecuente, también, que ese significado opuesto se haga explícito usando la conjunción que, como en “Amo la sopa. Ah re que la odio”. Este hecho permite proponer la hipótesis etimológica de que se empezó a usar la interjección ah y el intensificador re en sus sentidos tradicionales antepuestos a aquello que contradecía lo declarado inicialmente. Es decir, en nuestro ejemplo, habría que agregar la coma entre ah y re: “Amo la sopa. Ah, re que la odio”. Dada la simetría semántica existente entre una cosa y su contrario (´amor´ / ´odio´ en este caso) y gracias a su frecuencia de uso, empezó a resultar cada vez menos necesario explicitar el segundo término porque la secuencia “ah re” establecía claramente la expectativa de que lo que seguía era lo contrario de lo anterior. De esa manera llegaríamos a nuestro ejemplo original: “Amo la sopa, ah re”.

Es una de las primeras expresiones que está ganando fuerte difusión entre los hablantes, cuyo origen puede rastrearse en las condiciones que impone la comunicación en internet. La ironía y el sarcasmo, también muchas veces la broma, son recursos que requieren abundante información contextual. La ironía es el uso intencional de significados opuestos a los que son naturalmente propios de la lengua (Canter, 459)¹. Esto es, la ocurrencia de que una oración, expresión o palabra solamente puede ser armonizada con su contexto a través de la conclusión de que está siendo usada irónicamente (Canter, 459). En la comunicación oral, ese contexto es pragmático; lo aportan el tono de voz, la expresión facial, el conocimiento que se tiene acerca del enunciador, el lugar, tiempo y situación general en que ocurre, y una serie abierta de otras posibilidades. En la comunicación escrita, lo aportan el propio texto previo, las posiciones que se sostuvieron ahí, la hipótesis, la argumentación y demás. […] (AAL: 2019)

 

  • Banda

Adj. fem.

Expresa una gran cantidad de algo.

Ej. Compraste una banda de comida.

 

El término banda es ya de amplia circulación en el ámbito coloquial en nuestra región, principalmente entre los jóvenes. Se utiliza toda vez que se necesita cuantificar, del mismo modo que se haría con el adjetivo mucho. Así es posible leer o escuchar frases como: «hace una banda que no te veo»; «te quiero una banda»; entre otras.

 

  • Bancar

Tr.

  1. como sinónimo de los verbos aguantar y esperar. Ej. Bancame un segundo.
  2. como sinónimo del verbo apoyar. Ej. Yo te banco.

 

Estas dos acepciones del verbo bancar ya tienen una amplia distribución en el registro informal en nuestra región. Así, podemos encontrarnos con numerosos ejemplos semejantes a los enunciados por los estudiantes en esta entrada.

 

  • Bardo

Sust.

Alto ~  Gran pelea o discusión.

Ej. Se armó alto bardo en la cancha.

 

La palabra bardo para hacer referencia a «lío, pelea» es de uso extendido en el registro coloquial. Esta palabra parece darse siempre en un contexto de cuantificación. Así, los estudiantes definieron «alto bardo», con el cuantificador alto, que se comporta como muy, mucho. La palabra bardo también puede aparecer determinada mediante los cuantificadores: «un» o «tremendo».

 

  • Buenardo, a

Adj.

  1. para indicar que algo está muy bueno. Ej. La torta está buenarda.
  2. Significa que alguien es lindo. Generalmente se utiliza con estar.

Ej. Ese de allá está re buenardo.

 

En este caso, -ardo pareciera comportarse como un sufijo aumentativo, que se agrega a la base bueno-. Este término, según el rastreo realizado mediante Internet, parece haber surgido a partir de lo expresado por un youtuber argentino llamado Coscu en un video subido a las redes el 16/08/2019.

 

  • Cabió

Tr. U. como reg.

Verbo caber conjugado en tercera persona singular, pretérito perfecto simple del modo indicativo. No se puede variar la persona, tiempo o modo del verbo, ya que cambia el sentido.

  1. para expresar que alguien argumentó o dijo algo con superioridad o correctamente o bien, de un modo más ingenioso.

Ej. Te re cabió.

 

Puede observarse que hay dos registros en los cuales ocurre caber. Por un lado, en el registro estándar, nos encontramos con frases tales como: i. «Esta opinión no cabe en este momento.» o ii. «El paquete no cabe en el armario.»

Por otra parte, en contextos coloquiales, ocurre del modo como fue descripto por los estudiantes. En canciones populares, también se puede encontrar, tal es el caso del siguiente fragmento: “Me recabió, mi chica me dejó, por un chabón que es más feo que yo» (El Dipy)

 

  • Cebado, da

Adj.

  1. para decir que una persona se fanatizó con algo o a causa de algo.

Ej. Está re cebado con el fútbol.

  1. para indicar que una persona tiene muchos objetos iguales.

Ej. Si una persona tiene muchas remeras rojas, es posible decirle “te re cebaste (con el rojo)”.

 

Este término aparece ampliamente en el registro coloquial. Se puede observar en el dato que sigue: «Ya tendría que estar preparándome para dormir, mañana tengo que laburar temprano. Pero estaba tan cebado con la película, con Antonius, (…)” (La Izquierda Diario, 27/03/2020)

 

  • Clarivel

Adv.

Indica que algo está bien. U. para felicitar a alguien por algo que hizo bien. U. generalmente por varones.

Ej. – Me saqué un 9 en la prueba. / – Clarivel.

 

Esta expresión no aparece aún documentada en Internet. El uso al que refirieron los estudiantes equivale al de palabras tales como buenísimo, genial, entre otras. Nos parece interesante destacar que las restricciones de uso refieren a la variable género, ya que ellos mismos señalaron que solo la emplean los varones.

 

 

  • Clave

Adj.

  1. para indicar que algo o alguien no puede faltar.

Ej. – Llevo comida a tu casa. / sí, eso es clave.

 

Esta palabra puede aparecer en distintos dominios: uno es el que aparece en la entrada analizada por los estudiantes. También puede aparecer como sustantivo, tal como se observa en el siguiente dato: «Comercialización en la era del coronavirus: claves para tu negocio» (Diario Perfil, 20/03/2020)

 

  • Ficha

Sacar (a alguien) la ~ Loc. verb.

Descubrir algo que hace alguien.

Ej: Ya le saqué la ficha.

 

Esta frase es de uso ampliamente extendido en el registro coloquial. Al hacer una simple búsqueda en Internet puede observarse que al parecer su uso se restringe al español rioplatense.

 

  • Flashear

Tr.

Pensar o hacer algo erróneamente.

Ej. Flasheé cualquier cosa en la prueba.

 

El verbo flashear parece haber surgido de flash, ya que quien flashea tiene una percepción errónea por un momento, como si un flash hubiese distorsionado momentáneamente su percepción. Además del verbo flashear, podemos encontrarnos con un adjetivo derivado: flashero.

 

  • Infumable

Adj. Formado por el verbo fumar, el prefijo in- y el sufijo -ble.

  1. para indicar que una persona es molesta o insoportable.

Ej. -Nadie se banca a Rodolfo. / -Sí, es infumable.

 

El significado estándar de este término según el Diccionario de la Lengua Española alude al tabaco, al que se califica de pésimo.

El uso referido en la entrada confeccionada por los estudiantes es un uso ya extendido en el ámbito coloquial.

 

  • Mal

Adj.

  1. para indicar que alguien está de acuerdo con algo.

Ej.  – Tengo sueño. / – Mal.

  1. para expresar cantidad.

Ej. Estudié mal.

 

El término mal aparece con valoraciones opuestas, ya se trate de la lengua estándar o de la lengua coloquial. Así, podemos encontrarnos con frases tales como «me siento mal» o «lo hice mal», que presentan el significado opuesto al de bien, a diferencia de lo que ocurre en los casos expuestos por los estudiantes.

 

  • Manija

Quedar ~Loc. verb.

Continuar activo o prendido por algo que sucedió.

Ej. Anoche quedé re manija.

 

Manija ocurre en otras expresiones del léxico coloquial rioplatense. Además de aparecer en frases con quedar, tal como la enunciada por los estudiantes, se observa con estar: «estoy manija». Ahí habilita la interpretación de alguien que tiene ansias respecto de una situación. También puede estar seleccionado por dar: «no te des manija», cuyo significado es semejante al de preocuparse. En este último sentido, se amplía considerablemente el grupo de hablantes.

 

  • Ortiva

Adj.

  1. para indicar que alguien es aguafiestas o no tiene ganas de hacer nada. Ej. Los chicos van a ir al Burger King y uno de ellos no quiere ir, entonces se puede decir que es ortiva.

 

Este término proviene de la jerga de la cárcel. Originariamente se empleaba para hacer referencia a un delator, a un «buchón». Luego, a causa de la difusión de lo que ocurre en las cárceles mediante algunas series y películas, este término comenzó a ser empleado en el registro coloquial general, aunque las palabras buchón y  ortiva no se emplean como sinónimos en la actualidad.

 

  • Picarse

Intr.

Se utiliza para describir una situación.

Ej. ¡Se picó el partido!

 

Este término fue difícil de definir para los mismos estudiantes. Encontraron ejemplos, pero no podían caracterizar adecuadamente su uso. Aquí recurrimos al Diccionario Argentino en línea (http://diccionarioargentino.com/), en donde se define al término como «cuando una situación se pone difícil o alguien se enoja». Cabe señalar que el término pareciera producirse solamente conjugado en pretérito perfecto simple, modo indicativo, tercera persona del singular.

 

  • Pintó

Verbo pintar conjugado en tercera persona singular, pretérito perfecto simple del modo indicativo. No se puede variar la persona, tiempo o modo del verbo, ya que cambia el sentido.

  1. para indicar que alguien realizó una acción sin ningún motivo en especial. Por ejemplo: “ – ¿Por qué te comiste un helado a esta hora? / – Porque pintó”.

 

El verbo pintar tiene, en principio, dos alcances, así, en el registro estándar nos encontramos con un predicado que indica un proceso que implica un cambio de estado: <alguien pinta algo> y luego ese algo queda pintado. Para este caso vale como ejemplo: «pintaron la pared con aerosol».

El alcance que se presenta en la voz que caracterizaron los estudiantes refiere a un registro coloquial adolescente. El verbo pintar ya no aparece como transitivo, sino como un intransitivo, cuyo único argumento tiene el rol temático de tema.

 

  • Pro

Adj.

  1. para señalar que alguien es bueno en algo. Se utiliza con el verbo ser.

Acepta cuantificación.

Ej. Soy re pro. / Son re pro jugando al MMORPG[3].

 

El término pro tiene varias entradas según el registro. En la lengua estándar podemos hacer referencia a ventajas en frases tales como «los pros y contras». En la lengua coloquial, en el cronolecto juvenil, aparece caracterizado como se observa en la entrada. Cabe destacar que requiere del prefijo intensivo re-.

 

  • Rancio, a

Adj.

Que alguien es desagradable o fuera de lugar, o bien, que alguien hizo algo desagradable o fuera de lugar.

Ej. Si a alguien se le cae comida al suelo y la come, es posible decirle: “sos un rancio”.

 

El término rancio se encuentra presente en dos registros: el que describieron los estudiantes refiere a cómo aparece en el cronolecto adolescente. En el español estándar, por su parte, podemos encontrar frases tales como «olor rancio», que comparte el mismo campo semántico que el término usado por los adolescentes, con la diferencia que ellos lo aplican a entidades con el rasgo [+humano].

 

  • Rata

Adj.

  1. para indicar que una persona es egoísta o mala persona.

Ej. Sos una rata, no te cuesta nada prestarme el libro.

 

El término rata es de uso general en el registro coloquial. Su empleo pareciera deberse a la asociación que hacemos con el animal – la rata –, al que le atribuimos características negativas: las ratas comen desperdicios; una vez que comen, salen rápidamente.

 

  • Rt

Sust.

  1. para señalar estar de acuerdo con algo o alguien.

Ej. – Me gusta tu auto. / – Rt.

 

Rt proviene de retweet, que es la acción de compartir en la red social Twitter. Cabe destacar que este término solo lo utilizan en las aplicaciones de mensajería, tales como WhatsApp, Twitter, Snapchat, pero no se observa un uso en la oralidad.

 

  • Rúcula

De ~ Loc. adv.

  1. para señalar que algo está bueno.

Ej: Tu auto está de rúcula.

 

  • Ruta

De ~ Loc. adv.

  1. para decir sí a algo espontáneamente sin pensarlo.

Ej. – ¿Vamos al cine? / – De ruta

 

Las expresiones «de rúcula» y «de ruta» son expresiones sinónimas. Parecen haber surgido por parte de los youtubers argentinos conocidos como Coscu y Robleis, quienes las popularizaron en sus videos.

 

  • Same:

Adj. Voz ingl.

Sufre variación al adaptarse a la pronunciación del español.

  1. para expresar igualdad en una situación.

Ej. – Me fue mal en la prueba. / – Same

 

Tal como se aprecia en el ejemplo que aportaron los estudiantes, same se emplea cuando el hablante se siente identificado con lo que otro hablante profirió. Este vocablo aparece en las redes sociales y su uso se extiende entre los adolescentes tanto en la oralidad como en la escritura. Como ellos mismos señalan en la descripción de la entrada, se pronuncia el término como /´sei̯m/, por lo que se produce una adaptación al sistema fonológico del español.

 

  • Skere

Interj.

Es una palabra que carece de significado.

Se puede usar en cualquier situación informal.

Ej. Amigos están hablando y uno dice: skere

 

Skere /es.´ke.re/ proviene de una deformación de la expresión inglesa «let´s get it», cuyo significado es «vamos a conseguirlo».  Según lo que se desprende de la lectura de sitios como La Nación y Clarín, el término apareció en el mundo del rap y hoy aparece extendido entre los adolescentes de nuestro país, con el significado de felicidad ante lo enunciado. Suelen acompañar la emisión del término mediante un gesto con la mano, que consiste en levantar los dedos pulgar, índice y meñique de una o ambas manos y bajar hacia la palma los dedos mayor y anular.

 

  • Yeta

Adj.

Significa que una persona es desgraciada o que tiene mala suerte.

Ej. Si una persona pierde siempre cuando juega a un mismo juego, es posible decirle: “sos un yeta”.

 

Yeta es un término de uso ampliamente extendido en el registro coloquial. Se desprende de los términos jettatore  y jettatura, pertenecientes al dialecto napolitano. En la tesis de Doctorado de Antonio Vinciguerra, de la Universitá degli Studi Firenze, titulada “Il vocabolario del dialetto napolitano (…)”, podemos leer estas definiciones:

Jettatore. Che opera la Jettatura, Affascinatore. Femm. jettatora e jettatrice. Pal. Fier. 1. 13. Siè jettatora mia.

Jettatura. Influenza malefica che stupidamente si attribuisce ad alcune persone, pretendendosi che l’esercitino anche inconsapevoli collo sguardo e colla presenza, Fascino. Picc. Dial. 2. 151. Ne fece nfummo ji la jettatura. (2013: 256)

 

  • Walter

Pron. interrog.

  1. para preguntar ¿qué? ¿qué pasa?

Ej. ¿Walter, bro?

 

No aparece hasta el momento en Internet este uso de walter en tanto pronombre interrogativo. Suponemos que puede provenir del pronombre de lengua inglesa what y que haya llegado de esta forma a través del rap, que es un género musical que está muy de moda entre los adolescentes.

Bro es una abreviatura de brother (hermano en inglés).

 

 

Bibliografía:

 

[1] En la Provincia de Santa Fe hay una Primaria de siete años, y una Secundaria, de cinco. Por ende, en segundo año del Secundario las edades de los estudiantes oscilan entre 14 y 15 años.

[2] Se trataría, en principio, del prefijo “re-” con valor intensivo. Tal como se desprende de lo analizado por el Departamento de Investigaciones Lingüísticas y Filológicas de la Academia Argentina de Letras en el texto citado, luego pasa a sufijarse a la interjección “ah”.

[3] La sigla MMORPG alude al término en inglés massively multiplayer online role-playing game. En español se conoce como: videojuegos de rol multijugador masivos en línea.

 

Licencia de Creative Commons
Palillo, S. 2021. Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.

El Presente del Indicativo

El Presente Simple del Indicativo

Cristina Gómez

Cuando la profesora de español les dice: «Hoy vamos a trabajar con el presente simple”, ¿qué situaciones o palabras aparecen en tu mente? ¿Existe este tiempo verbal en tu lengua? ¿Podés dar algunos ejemplos?

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Veamos algunos ejemplos en esta pizarra:

1-    Los metales se dilatan al ser calentados.

2-   En 1939 Hitler invade Austria.

3-   Mañana te traigo los libros.

4-   Pedro vive en un departamento.

5-   Me levanto temprano, desayuno y voy a la escuela en colectivo.

¿Qué situaciones reflejan estos ejemplos?  ¿Todos estos hechos ocurren en un presente real o en un presente cronológico? ¿Encontrás similitudes en el uso de este tiempo en tu lengua?

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APUNTES PARA EL PROFESOR

Estos ejemplos desconcertarán a nuestros alumnos porque ellos refieren a distintos momentos cronológicos. Seguramente nos preguntarán la razón del uso del presente para hablar del pasado o del futuro y si es lo mismo decir invade-invadió o traigo-traeré. Como todo hablante busca sistematizar, regularizar el uso de la lengua, es necesario que nuestras respuestas los ayuden a armar este cuadro de regularidades.

HACIENDO GRAMÁTICA

Es importante aclarar la noción del término tiempo y poder distinguir el tiempo físico, el tiempo cronológico y el tiempo lingüístico. Lamentablemente el español emplea la misma palabra en todos los casos, pero poder entender que son conceptos distintos nos ayudará a comprender la auténtica naturaleza del tiempo lingüístico y su funcionamiento en el interior de las lenguas. Cuando hablamos del tiempo lingüístico estamos hablando de una categoría gramatical, distinta del tiempo físico aunque se encuentre vinculada a él, y con diferencias evidentes en el modo en que se presentan en las distintas lenguas, lo cual contrasta con el carácter único del tiempo físico – sucesión irreversible de instantes en que el hombre se encuentra inmerso. Para Benveniste, el tiempo cronológico es el tiempo de los acontecimientos y su relación –anterioridad, simultaneidad o posterioridad – entre ellos.

Utilizamos diversos criterios para realizar la descripción de los ejemplos. Tenemos que tener en cuenta si el ejemplo hace referencia a una generalización, o sea, a algo que es atemporal; si hay una relación entre la forma utilizada y el presente de la enunciación, con el hoy y el ahora; o si el tiempo está acompañado por un significado aspectual.

Como vimos en los ejemplos de la pizarra, el presente simple es un tiempo verbal muy extenso en su referencia temporal porque lo podemos usar para hablar de situaciones pasadas, de situaciones rutinarias o de situaciones futuras.

El primer ejemplo nos muestra que podemos usar este tiempo verbal para hacer referencia a acciones o estados considerados permanentes, sea una verdad científica, un dogma, un artículo de ley, etc. A este uso se lo denomina presente universal. Este presente no indica un tiempo sino una generalización. Una de las formas de expresar la generalización en español es con el verbo conjugado en presente y con un sujeto que no alude a una entidad individual.

“Los metales se dilatan al ser calentados” es equivalente a “Todos los metales se dilatan al ser calentados”. Pero si esta oración fuera dicha en pasado se elimina la generalización.

El segundo ejemplo indica que podemos usar el presente simple para dar vida a hechos ocurridos en el pasado. Se lo llama presente histórico o narrativo. Es común utilizar este tiempo verbal para narrar hechos pasados como si estuvieran ocurriendo en el presente. Esto le agrega vivencia al relato. Hay que destacar que en estas oraciones es importante la presencia de un adverbio o frase adverbial.

La tercera oración ejemplifica el uso del presente para hablar de un hecho futuro próximo. Está acompañado de un adjunto adverbial.

Cabe aclarar que en los ejemplos dos y tres podemos observar que el presente no es un tiempo. El presente se referencializa según el anclaje temporal que lo acompañe. El hoy y el ahora son los puntos de referencia. En el ejemplo dos el pasado está expresado por el adverbio que marca una relación de anterioridad con respecto al punto de referencia mientras que en el ejemplo tres el futuro está dado por el adverbio que se presenta en una relación de posterioridad respecto del hoy y ahora, del punto de referencia.

La cuarta oración nos nuestra un hecho permanente en la vida de una persona. Es un tiempo extendido en el tiempo con respecto al punto de referencia. Lo que se dice y lo que entendemos es que Pedro sigue viviendo en Rosario (ayer, hoy y mañana)

La quinta oración ejemplifica hechos habituales. Estas oraciones suelen estar acompañadas por adverbios de frecuencia.

Tanto el ejemplo cuatro como el cinco hacen referencia a hechos, estados o situaciones que no presentan una relación de simultaneidad con el punto de referencia sino que su referencia temporal es más amplia, más extensa que el hoy y el ahora, por esta razón, se los denomina presente extendido en el tiempo. Gracias a esta amplitud referencial, el presente nos permite expresar tanto hechos permanentes como hechos habituales.

 

La frase con gerundio

Como hemos observado ninguno de estos ejemplos hace referencia a una situación que ocurra simultáneamente al momento del habla.  Compartamos un poco del  humor de Nik. El chiste fue extraído de la página www.gaturro.com con permiso del autor.

El contexto temporal del chiste se encuentra en la primera viñeta. Pone en situación al padre con “te acordás” (verbo conjugado en presente) y se remonta a una situación anterior al momento del habla con verbos conjugados en pasado como “que prometiste… me sacaba..”. En la cuarta viñeta el autor retoma el presente, pero en este caso usa la frase con gerundio para expresar una acción que está ocurriendo en el momento mismo, preciso del diálogo entre el hijo y el padre.

Prestemos atención a su conjugación:

Esta frase está compuesta por el verbo ESTAR  (que se conjuga en presente)+ el GERUNDIO del verbo.

Verbo  “caminar”

Yo estoy caminando.

Vos estás caminando.

Él está caminando.

Nosotros estamos caminando.

Ustedes están caminando.

Ellos están caminando.

Verbo  “comer”

Yo estoy comiendo

Vos estás comiendo

Él está comiendo

Nosotros estamos comiendo

Ustedes están comiendo

Ellos están comiendo

Verbo  “salir”

Yo estoy saliendo

Vos estás saliendo

Él está saliendo

Nosotros estamos saliendo

Ustedes están saliendo

Ellos están saliendo

Generalmente, esta frase se utiliza para:

» Expresar una acción que transcurre simultáneamente con el momento del habla o que tiene una duración o progresión. Esta duración está marcada por el uso de la frase adverbial “desde las tres”.

Ejemplo:

Todos están durmiendo.

Está lloviendo desde las tres.

Resumiendo:

En el español rioplatense se observa que los hablantes usan la frase con gerundio para reflejar una relación de simultaneidad con el momento del habla y el presente simple para indicar eventos o estados que cubren un intervalo más amplio de tiempo aunque esto signifique que no haya coincidencia entre el momento del evento con el del habla.

AYUDAMEMORIA:

CONJUGACIÓN DE VERBOS

Personas 1° conjugación 2° Conjugación 3° Conjugación
Amar Temer Partir
Yo Amo Temo Parto
Vos Amás Temés Partís
Él Ama Teme Parte
Nosotros Amamos Tememos Partimos
Ustedes Aman Temen Parten
Ellos Aman Temen Parten

Este es el paradigma de la conjugación de los verbos regulares en presente simple del modo indicativo. Aquí encontrarán que los verbos están conjugados teniendo en cuenta a vos como la segunda persona del singular y a ustedes como la segunda persona del plural ya que en el español rioplatense el vos y el ustedes reemplazan al y al vosotros respectivamente.

¡CUIDADO CON LOS VERBOS IRREGULARES!

Un verbo se considera irregular si muestra variaciones en la raíz, variaciones en las desinencias respecto del verbo modelo para su conjugación, o variaciones en raíz y desinencias simultáneamente. Tomamos como verbos modelos a los verbos contar (primera conjugación), poder (segunda conjugación), y repetir (tercera conjugación) para ejemplificar algunas características de los verbos irregulares a través de su conjugación.

Personas 1° conjugación 2° Conjugación 3° Conjugación
Contar Poder Repetir
Yo Cuento Puedo Repito
Vos Contás Podés Repetís
Él Cuenta Puede Repite
Nosotros Contamos Podemos Repetimos
Ustedes Cuentan Pueden Repiten
Ellos Cuentan Pueden Repiten

 

En estos verbos que hemos tomado como ejemplo las variaciones ocurren en la raíz y no en las desinencias.

Algunas irregularidades bastante comunes en la raíz de los verbos son las siguientes:

» Cambio de la “e” oi” de la raíz por “ie”:

Ejemplos: acertar – acierto / perder –pierdo

Los verbos “entender” y “adquirir” tienen el mismo tipo de irregularidad.

» Cambio de “o” o “u” por “ue” en la raíz:

Ejemplos: contar – cuento / jugar – juego

Pero verbos como caber, ir o dar  están en el polo opuesto de  irregularidad. Hay diferentes formas de irregularidades que no pueden deducirse por lo que es importante aclararle al alumno que debe aprenderlas y grabarlas en su memoria a partir del uso.

Actividades

  • Te proponemos que reconozcas y marques en el texto las formas verbales conjugadas. ¿Qué tiempo predomina? ¿ Podés explicar este uso verbal?

Rosario

Rosario es una ciudad del centro-este de Argentina, cabecera del departamento homónimo, y la más populosa de la provincia de Santa Fe. Constituye un relevante puerto, sobre la margen occidental del caudaloso río Paraná,  y es uno de los principales centros urbanos de la nación. Junto a otras localidades, forman el área metropolitana del Gran Rosario, el cual con 1.161.188 habitantes, es el tercer aglomerado urbano de la Argentina en población.

Urbe cosmopolita, es el núcleo de una región de gran importancia económica, hallándose en una posición geográficamente estratégica con relación al Mercosur, gracias al tránsito fluvial y con respecto al transporte. Es la principal metrópoli de una de las zonas agrarias más productivas de Argentina, siendo centro comercial, de servicios y de una industria diversificada. Foco educativo, cultural, y deportivo, cuenta además con importantes museos y bibliotecas, y su infraestructura turística incluye circuitos arquitectónicos, bellos paseos, bulevares y parques.

 

  • Contá la situación más emocionante de la última película que viste. Usa el presente simple para dar vida a estos hechos pasados.

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  • Compará los dibujos y comentá las diferencias. ¿Qué tiempo verbal usaste? ¿por qué?

Soluciones

  • Te proponemos que reconozcas y marques en el texto las formas verbales conjugadas. ¿Qué tiempo predomina? ¿Podés explicar este uso verbal?

Rosario

Rosario es una ciudad del centro-este de Argentina, cabecera del departamento homónimo, y la más populosa de la provincia de Santa Fe. Constituye un relevante puerto, sobre la margen occidental del caudaloso río Paraná,  y es uno de los principales centros urbanos de la nación. Junto a otras localidades, forman el área metropolitana del Gran Rosario, el cual con 1.161.188 habitantes, es el tercer aglomerado urbano de la Argentina en población.

Urbe cosmopolita, es el núcleo de una región de gran importancia económica, hallándose en una posición geográficamente estratégica con relación al Mercosur, gracias al tránsito fluvial y con respecto al transporte. Es la principal metrópoli de una de las zonas agrarias más productivas de Argentina, siendo centro comercial, de servicios y de una industria diversificada. Foco educativo, cultural, y deportivo, cuenta además con importantes museos y bibliotecas, y su infraestructura turística incluye circuitos arquitectónicos, bellos paseos, bulevares y parques.

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El tiempo verbal que predomina es el presente simple. En los textos informativos el predominio del tiempo presente marca una actitud del emisor respecto del contenido del enunciado: realiza aserciones. Este hecho se enfatiza por el uso del verbo copulativo ser. El emisor presenta los datos expuestos como verdaderos, como información confiable, ya que el presente universal se utiliza para describir o explicar hechos, fenómenos u objetos de divulgación científica.

  • El momento más emocionante ocurre cuando el investigador descubre al verdadero autor de los crímenes. Encuentra una llave que pertenece a su mejor amigo. Decide buscarlo. En ese momento comienza una violenta persecución con autos que explotan y un largo tiroteo hasta que lo alcanza y lo mata.
  • Compará los dibujos y comentá las diferencias. ¿Qué tiempo verbal usaste? ¿por qué?
  • En la imagen A, los pájaros están bebiendo agua de la fuente mientras que en la imagen B ellos están volando.
  • En la imagen A, el niño está durmiendo bajo el árbol. En la imagen B está leyendo.
  • En la imagen A, el policía está andando a caballo, en la B está andando en bicicleta.
  • En la imagen A, el anciano está escuchando música, en la B está contemplando el río.
  • En la imagen A, la mujer está usando un sombrero mientras que en la B, no tiene nada en su cabeza.
  • El perro está nadando en la imagen A mientras que en la B está durmiendo
  • En la imagen A, los pescadores están comiendo sándwiches mientras que en la B están comiendo helado.
  • En la imagen A, los niños están remando mientras que en la B están charlando.

El tiempo verbal usado es la frase con gerundio para expresar acciones que están sucediendo en el momento del habla.

 

 

Licencia de Creative Commons
Gómez, C. 2021. Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.

Temática 1.a

Aspectos gramaticales del español

En este apartado nos interesa presentarles temas gramaticales relevantes del español como segunda lengua, a través de un desarrollo teórico claro acompañado de sugerencias prácticas, formulación de problemas que inducen a la reflexión gramatical, actividades y soluciones.

Estos temas estarán expuestos bajo tres categorías que hacen a diferentes aspectos de la gramática:

  1. Morfología
  2. Sintaxis
  3. Léxico

Temática 2

La gramática del español: una mirada hacia atrás.

Entramos en un rubro muy apasionante: trazar una línea, un link que nos lleve hacia atrás en el tiempo. La curiosidad  de conocer cómo se expresaba, se materializaba nuestro español  mirando hacia atrás, en uno o en varios siglos atrás. ¿Tenemos fuentes para saberlo? Sí, y no pocas. Tenemos poesía y prosa, con sus peculiaridades en cuanto al léxico, al uso de los pronombres, a la organización sintáctica, por ejemplo; tenemos también gramáticas, en las que podremos ver desde dónde parten y hasta dónde llegan.  ¿Qué tópicos son los elegidos por esos gramáticos, en ese momento y en ese contexto? Y también, podremos preguntarnos por qué esos tópicos, por qué esa modalidad de abordaje  y no otra.  

Artículos:

  1. Una nota acerca del artículo definido en español

Temática 1.c

Reflexiones y cuestiones gramaticales

 

La reflexión va a estar presente toda vez que hablemos del lenguaje en sus distintas manifestaciones.  No es una actitud propia de un tópico determinado. El conocimiento disciplinar, en sus diferentes particularidades, se interioriza, se adquiere toda vez que reflexionemos sobre él; este es el proceso constante, tanto en el orden teórico como en el empírico.

¿Cómo lo haremos? Pues, a través de problematizaciones, actividades, consignas de trabajo, citas. La lengua, el lenguaje “no tiene problemas”. Los que lo estudian, los que lo analizan, generan preguntas, formulan problemas para poder llegar hasta el fondo de la cuestión.  Esa es la metodología que nos ha caracterizado, nuestro sello. Invitados están a reflexionar con nosotros.

 

Temática 1.b

Conceptos, nociones, y definiciones. 

En primera instancia, nos interesa proporcionar una  aproximación lo más clara y precisa posible a conceptos, nociones y sus respectivas denominaciones. Téngase en cuenta que en muchos casos, estas denominaciones son tomadas del lenguaje cotidiano, con el que guardan un cierto parentesco, pero que, de todos modos, no es equivalente y nos puede dar una idea confusa acerca de a qué alude, puesto en un contexto discursivo diferente, como es el científico/académico;  además , estas nociones, conceptos, denominaciones se incluyen y tienen vigencia  en un determinado marco teórico.  Solo para dar un ejemplo, ¿qué decimos cuando nominamos “sujeto, predicado, predicación, categoría, núcleo, proyección…” o, aún más, «sintaxis, morfología, léxico, pragmática , semántica»?

 

Temática 1

 

1.- Temas de gramática del español en ELE

Dedicamos este espacio a describir y explicar parcelas de gramática del español que a nuestro entender se ajustan a la enseñanza –aprendizaje de español en ELE. No es nuestro objetivo presentar  una Gramática del español en todos sus aspectos,  sino solamente en  aquellos  que, en su convergencia o en su divergencia  respecto de otras lenguas, consideramos necesario prestarles atención como referencia para el docente y para el alumno de español L2. El giro va a ser, entonces, focalizar lo que se requiere  para la enseñanza y adquisición de ELE.

En este rubro consideraremos los siguientes tópicos:

a- Aspectos gramaticales del español

b- Conceptos, nociones y comentarios

c- Reflexiones y cuestiones gramaticales